lunes, 5 de abril de 2010

GLORIA CASAÑAS ENTRE LAS PRIMERAS

Quiero felicitar a mi querida Gloria Casañas por su novela "La maestra de la Laguna", que según informe de librería Alejandría de Mar del Plata está en tercer puesto en el ranking de ventas.
Mi más sincero cariño para ella.
Alexia

miércoles, 24 de marzo de 2010

DIA DE LA MEMORIA



OPINIÓN
La piedra arde Por Josefina Licitra
23.03.2010

Tengo conmigo un libro, que también es un tesoro. Se llama La piedra arde y es uno de los varios títulos de “literatura infantil” –rótulo discutible– que escribió Eduardo Galeano. Está hermosamente ilustrado por el dibujante español Luis de Horna y tuvo su primera edición en abril de 1980 en una imprenta de Salamanca.

En ese entonces, ciertos libros sólo podían imprimirse en lugares como Salamanca. Y cierta gente sólo podía vivir en ciertos lugares donde podían imprimirse ciertos libros. Galeano entre ellos. Mi padre entre ellos.

Mi padre me mandó La piedra arde desde Madrid, para mi cumpleaños número cuatro. El libro –que hoy sólo se consigue en Taringa– cuenta la historia de un viejo que a lo largo de su vida fue acumulando muchas marcas, visibles e invisibles, y que a pesar de todo se siente orgulloso de ellas y no quiere olvidarlas. Por eso, cuando se le presenta la posibilidad de romper una piedra mágica y candente y volver a ser joven, se niega con un único argumento: “Si parto la piedra, estas marcas se borrarán –dice–. Pero estas marcas son mis documentos de identidad. (…) Yo no quiero olvidar. No parto la piedra porque sería una traición”.

La piedra arde es un complejo relato moral –aunque no moralista– y da cuenta de que es posible hablarle a un niño en un lenguaje preciso, lírico y revelador en el sentido más serio de la palabra: el que refiere a no encubrir, a no aliviar las cosas hasta desaparecerlas. No es el único libro que me envió mi padre en esos años. Abundan los autores rusos (sepan entender) y los cuentos conmovedores, aunque no agradables, sobre los derechos del niño (entre ellos el inolvidable y reeditado Campos verdes, campos grises, de la alemana Úrsula Wölfel).

Ahora, La piedra arde y todos los otros cuentos están en la biblioteca de mi hijo. Él tiene cuatro años y –como la mayoría de los chicos de cuatro años– entiende más cosas de las que los adultos nos empeñamos en creer que entiende. Hace un tiempo le leí La piedra arde y supe que ese cuento era también –o era principalmente– una lección de historia. Supongo que en eso habrá pensado Galeano cuando lo escribió. En que las venas abiertas de América Latina también pueden mostrarse y contarse en un lenguaje para niños. Es cuestión de inteligencia.

Y sobre todo de amor.

La piedra arde es un ejercicio de profundo cuidado por los hijos y los nietos –y los nietos de los nietos– de un continente condenado a las horas terribles. Y fue, cuando fue concebido y editado, un ejemplo de resistencia contra lo que se venía: una generación entera que, más que por los libros de Galeano, crecería acompañada por la revista Billiken. Que no era, se sabe, una publicación ingenua.

En su libro La infancia en dictadura. Modernidad y conservadurismo en el mundo de Billiken, la periodista Paula Guitelman cuenta cómo se formó la generación de los que hoy tienen treinta y pocos años, y cómo los valores y objetivos que se promovían durante la dictadura –diferenciación clara entre el bien y el mal, sometimiento a una única moral religiosa, construcción de universos sin pobres, analfabetos ni migrantes– eran reproducidos a la perfección por el semanario infantil de mayor venta en el país. ¿Por qué le iba bien a Billiken? Porque la Comisión Orientadora de los Medios Educativos (COME) veía en esa publicación la representación de una infancia depurada y tranquilizadora. ¿Por qué La piedra arde se editaba en Salamanca y llegaba en puntas de pie a la Argentina? Porque la COME –vaya sigla– consideraba que “el pesimismo es subversivo” y el libro de Galeano, según el canon COME, era absolutamente infeliz.

Esta censura –ampliamente consignada en Un golpe a los libros. Represión a la cultura durante la última dictadura militar, de Judith Gociol y Hernán Invernizzi– tuvo consecuencias severas. Parte de la generación de treinta y pico aún hoy repite el “algo habrán hecho”. Y las camadas de menor edad, si bien tienen discursos combativos, en buena medida no logran respaldar lo que dicen con información concreta. Un relevo entre jóvenes de 17 a 25 años hecho por Crítica de la Argentina y publicado el 24 de marzo de 2008 bajo el título “La generación de la memoria light” reveló que la mayoría de los pibes sabe qué pasó durante la última dictadura pero, en un 90% de los casos, lo sabe en una versión liviana que desconoce nombres y detalles. En general les costó –o les fue imposible– dar la fecha exacta del golpe; algunos creían que el 24 de marzo era un feriado por Semana Santa; y buena parte de los entrevistados que vivía cerca de la ESMA era incapaz de responder qué significaba esa sigla.

Por todo esto, si bien es imposible saber qué hará cada una de las escuelas hoy cuando haya que explicar por qué mañana es feriado y Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, sí es posible –como mínimo en las casas– devolverles a los chicos ciertas lecturas negadas. Sobre todo porque, a treinta y cuatro años del golpe militar, aún hay cuentos –y pesadillas– que no dejaron de arder.

jueves, 18 de marzo de 2010

UN CUENTO CORTO


PALABRAS PARA UN HIJO

Acababa de enterrar a mi padre. En realidad había traído sus cenizas que reposaban aún sobre el televisor, dado que debía reunirlas con las de mamá, en cumplimiento de tal macabro mandato.
Como hijo mayor me tocó desocupar la vieja casa de la familia y revolviendo entre los cajones encontré un cuaderno que al parecer me estaba dirigido. En sus tapas borrosas podía apenas adivinarse el dibujo del animal que me identifica. Al abrirlo invadió mi nariz un fuerte olor a humedad que mezclándose con el amor que brotaba de esas hojas me aturdió.
“Leoncito, este cuaderno es para vos, para que el día de mañana, si nosotros no estamos, puedas conocer tu historia...” me decía la joven caligrafía de mamá. Tuve que sentarme. A pesar de haberla perdido hacía ya cinco años, sentir nuevamente sus palabras resonando en mi cabeza, me sacudió. “Mamá y papá se conocieron ya de adultos, después de rodar cada uno por diferentes caminos. Pero ni bien nos descubrimos ya no nos separamos más. Nos casamos enseguida, con fiesta y sin luna de miel, luna y miel que haríamos para el primer aniversario. Y como dice la leyenda, hijo mío, vos viniste como polizón nada menos que de Paris. A los veinte días del regreso nos enteramos de tu presencia y toda la familia se revolucionó. Pronto supe que eras varón. Volvía una noche del estudio cuando me hablaste vaya a saber en qué extraño idioma, pero te hiciste sentir. La ecografía lo confirmó ya cerca del final del embarazo, pero yo nunca tuve dudas. Allí comenzó nuestro mágico idilio...”
Pese a que ya conocía la historia no pude contener las lágrimas. Comencé a hojear el ajado cuaderno que jamás nadie me había entregado. Sus cuarenta y ocho hojas estaban completas, y mamá había abrochado muchas más, finalizando abruptamente en mis dieciséis años. Tal vez habría otras en alguna parte, pero después de haber vaciado toda la casa no encontraría nada.
Fui leyendo salteado, debía retirar a mi hija del colegio y no disponía de mucho tiempo. Con enorme sorpresa encontré algunas líneas de papá, con su letra indescifrable y faltas de ortografía y puntuación. ¡Papá escribiéndome! Ese hombre vergonzoso y poco demostrativo que siempre fue había sin embargo derramado su amor en aquellas páginas. “Estoy con vos jugando ahora, te reís y saltás en el aparato que te prestó Agustín. Te veo y no puedo creer lo mucho que te amo, a mi que me cuesta demostrar las cosas, pero con vos es distinto. Estamos cantando canciones de fútbol, en especial de aliento a River y Belgrano, de los cuales somos hinchas. Me causó gracia cuando me hiciste puchero porque te canté “O sole mío”, me dieron ganas de comerte a besos. Papá te ama muchísimo y lo que más quiere es que seas feliz. Me encanta cuidarte, darte de comer, y hasta cambiarte los pañales. Vos y tu mamá son mi familia y los más importante de mi vida.” Ese fue un golpe aún mayor. Mi viejo atreviéndose a expresar todas esas cosas que jamás pudieron salir de su boca. Con mamá siempre fue diferente, ella me apabullaba con sus palabras de amor y sus gestos no menos afectuosos. Y por si fuera poco lo dejó por escrito, un testimonio de un cuarto de mi vida.
A través de esas hojas me enteré que estuvimos por irnos del país cuando apenas tenía dos años. ¿Qué los habría hecho cambiar de idea? Y hoy uno de mis hijos se fue a España. “Mi amor, hoy casualmente es el día de la madre, y la verdad, ser madre, tu madre, es lo mejor que me pasó en la vida. Hace tiempo que no te escribo, estamos preparando nuestra huída del país y por momentos se me escapa el ánimo para volcar en tu cuaderno tus progresos y mi amor. A veces dudo de hacer lo correcto, tanto papá como yo queremos lo mejor para vos. También quiero darte un hermanito, pero no quiero traerlo a este país injusto y por eso quiero sacarte de acá y que el día de mañana se respeten tus derechos. ¿Qué es eso, mamá? Te preguntarás ahora, lo único que importa es jugar y tener la mamadera llena. Bueno León, te dejo por ahora. Te ama, mamá.”
Ya cerca del final, en plena adolescencia y revolución hormonal, la letra de mamá se había avejentado, tanto como su ánimo. Ya no había palabras de amor sino de reproche. Al parecer fui bastante rebelde, rebeldía que heredé a mis hijos. Pobre vieja, si hasta me imploraba cariño. “Hijo, ¿por qué sos tan frío conmigo? ¿Tanto te cuesta darme un beso?”. El rostro triste de mamá se me aparecía y no quise seguir leyendo. De ella recibí la determinación, los valores y la pasión por la lectura. De papá la rapidez en los negocios y la inexpresividad. ¿Cuándo fue la última vez que dije algo cariñoso a mis hijos? ¿Y a mi esposa? El cuaderno de mamá era una señal. ¿Por qué nunca me lo había dado? ¿Tuvo vergüenza? ¿Por qué papá lo guardó tan celosamente al morir ella? ¿Habría algo similar para mi hermana? Todas esas preguntas quedarían sin respuesta.
Di por terminada la triste tarea de ese día, me adueñé del cuaderno y fui a buscar a mi hija, a quien recibí con un fuerte abrazo y un nervioso “te quiero mucho”. “Papá, ¿estás bien?”. Fue su sorprendida respuesta.

miércoles, 17 de marzo de 2010

UNA FRASE INTELIGENTE

"Encuentro la televisión muy instructiva. Cada vez que alguien la enciende, voy a la biblioteca y leo un buen libro."

lunes, 8 de marzo de 2010

LA REDENCION DE LOAN GREEN


LA NUEVA NOVELA DE ANDREA MILANO SALDRÁ A LA VENTA EL PRÓXIMO MIERCOLES 10 DE MARZO.
AQUI VA LA PORTADA.


¡FELICITACIONES, ANDREA!

AUTORA ARGENTINA CRUZA EL OCEANO

Andrea Milano:

La escritora argentina Andrea Milano llega a España con su nueva novela, "La redención de Loan Green", bajo el sello Editorial Rachel.

SINOPSIS: Elizabeth Weston es una joven de carácter impulsivo y rebelde; no acepta la boda que su padre ha dispuesto para ella con el futuro duque de Sheffield; sin embargo al ver que no hay nada que pueda hacer para torcer su destino parece resignarse a la voluntad de su padre.Sin embargo su vida da un vuelco significativo cuando es enviada a pasar una temporada a Hawbridge en donde vive el sheriff Charles Abberton, su padrino. Durante su viaje ella y su nana son atacadas por unos bandidos pero la providencial llegada de un extraño salva sus vidas; un hombre enigmático que deja a Elizabeth algo inquieta. Loan Green, hombre arisco y de mirada impertérrita es la mano derecha del Sheriff de Hawbridge; ha luchado en Tierra Santa y es allí dónde ha padecido la mayor de las tragedias, la muerte de su hermano. Regresa a Inglaterra llevando en su corazón el dolor de haber perdido a su único hermano y un gran sentimiento de culpa por no haberlo traído sano y salvo de regreso a casa.La tragedia y el rechazo de una mujer que nunca lo amó, transformaron a Loan Green en un hombre frío y retraído, temido y odiado por muchos.Pero cuando el camino de Elizabeth y Loan se cruzan resurgen en él sentimientos que no cree merecer; por su parte, Elizabeth se siente atraída hacia el hombre que salvó su vida y que se empeña en alejarla de su lado cada vez que ella se acerca.La lucha continua de Loan por no obedecer a sus sentimientos no le permite dejarse llevar, pero el ímpetu y los bríos de Elizabeth terminan por hacerlo ceder. Sin embargo, la sombra del pasado de Loan; el acoso constante del Conde John de Gilmore hacia Elizabeth y una mujer con sed de venganza son obstáculos muy difícil de sortear.Un juego de intereses y revanchas pretende interferir en la felicidad de Elizabeth y Loan; ellos están dispuestos a luchar por su amor pero la maldad y los celos de quien no acepta su derrota pone en jaque el futuro de ambos.

LA AUTORA

Nació hace poco más de 30 años en Buenos Aires, Argentina. Estudió Diseño Gráfico e Idiomas (Inglés e Italiano) Es una apasionada de la lectura, de la música y el cine.

Escribe desde chica, comenzó con cuentos cortos generalmente de misterio y terror, hasta que a los 20 años decidió escribir su primera novela romántica, que sigue allí guardada en un cajón esperando a ser terminada algún día.

En el año 2007 la Editorial Vestales publicó su primera novela llamada “Pasado Imperfecto” (suspense romántico), en el 2009 salió un cuento suyo en la antología titulada “Cuentos para mil y una noches de amor”, en donde co escribió con Claudia Velasco, Arlette Geneve, Amparo Balbuena y Gabriela Margall, el cuento se tituló “Entre mis brazos” (suspense romántico) también con Vestales.

También en Vestales y bajo el seudónimo de Sienna Anderson publicó en el 2008 un thriller romántico llamado “Nomeolvides” y este año un relato en la antología navideña cuyo título es “Un amor inesperado”

También como Andrea Milano ha publicado en Luarna Ediciones que publica e-books, un relato que se titula “La posada de los Ángeles” una novela infantil llamada “Un verano diferente” y una novela romántica llamada “El Guardián”

Como Breeze Baker escribió novelas eróticas en Editora Digital en donde tiene publicadas siete novelas:

“Destino Caprichoso”, “La última tentación de Nikkos”, “Pasión en el paraíso”, “Fachada de amor”, “Secretaria de día, amante de noche”, “Deseo Mortal” y “Hechízame”.


PVP: 9,95€
Fecha de aparición: marzo 2010
Nº de páginas: 240
Diseño: Estelle Talavera Baudet

miércoles, 17 de febrero de 2010

MI PROXIMA NOVELA

Avances de “La otra cara de la venganza”.

El trayecto a tribunales lo hizo caminando, le gustaba disfrutar de la soledad de las calles a esa hora de la mañana, cuando los primeros rayos del sol otoñal iluminaban las veredas dormidas y las hojas de los árboles se teñían de ocre.
A medida que se iba acercando a la zona del palacio de justicia su mente se iba despoblando de la melancolía provocada por el paisaje y se iba transformando en la de la leona en que se convertía cuando tenía que enfrentarse a su contraparte. Más de una vez sus colegas la habían subestimado, debido a su juventud y su especto angelical. Sin embargo, cuando litigaba, Alma se transformaba.
Se cruzó con algunos abogados y empleados de estudio, algunos la saludaron, otros la ignoraron. Ingresó al edificio y se colocó en la cola del ascensor, que llegaba casi hasta la puerta. Repasó mentalmente las preguntas que le haría a su contrario, pese a que tenía tiempo dado que la audiencia estaba fijada para las diez y recién eran las siete treinta. De todas maneras, su estrategia ya estaba delineada y Alma repetía mentalmente las posibles respuestas que tendría que enfrentar.
Tomó el ascensor junto con otras siete personas, que se amontonaron una casi encima de la otra. La mezcla de perfumes la hizo arrugar la nariz y se concentró en los números que iban apareciendo en el visor de la cabina. Al llegar al quinto piso descendió y se encaminó hacia la mesa de entradas de uno de los juzgados civiles. La mayoría de los abogados tenían empleados que hacían por ellos la procuración de los expedientes, pero Alma prefería ver con sus propios ojos las actuaciones. Había intentado una vez con una secretaria y no había resultado. Ella era muy celosa de su trabajo y nunca quedaba conforme. De manera que no le importaba tener que esperar en las mesas de entrada hasta ser atendida.
Sacó de su maletín el listado de los expedientes a revisar, más por costumbre que por necesidad, dado que conocía al dedillo el estado de cada uno de sus juicios y hasta podía memorizar el número de cada causa si se lo proponía.
-Buenos días, doctora Greco. –La saludó una colega recién recibida.
-Buenos días. –Respondió Alma con una sonrisa.- ¿Cómo le fue el otro día con ese asunto? –Se refería a un caso de daños que la muchacha había comentado con ella.
-Muy bien, gracias a su aporte pude encontrar una solución justa para mi cliente.
-Me alegro mucho. –Opinó Alma.- Sabe que puede contar conmigo cuando necesite.
-Gracias, doctora.
Alma se concentró nuevamente en sus notas cuando una detonación se dejó oír en el edificio. Todas las personas que estaban en el piso detuvieron sus movimientos y quedaron paralizadas, tratando de descifrar de qué se trataba. De inmediato se descargó otra lluvia de explosiones. Todos se miraron, buscando la explicación en los ojos del otro.
-¡Es una bomba! –Gritó alguien.- ¡Hay que salir del edificio!
Las mujeres fueron las primeras en dirigirse hacia las escaleras, corriendo desesperadas, amontonándose en el angosto pasillo donde la misma comenzaba. Otras personas se arriesgaron y tomaron al ascensor, que no arrancaba dado que tenía más peso del permitido.
Alma quedó de pie donde estaba, viendo a su alrededor que todos corrían y que el piso comenzaba a vaciarse. Hasta los empleados de los juzgados salieron de sus puestos y se abalanzaron sobre las escaleras.
-¡Son bombas, son bombas! –Dijo otra voz.
La joven no sabía qué hacer, nunca le había gustado seguir a la manada. De pronto, recordó el presentimiento de la mañana: sus sueños la habían alertado. No podía recordad exactamente cuál había sido la pesadilla recurrente de la noche anterior, pero ahora entendía que tenía que ver con lo que estaba ocurriendo.
Alma se llevó una mano a la nuca y la despejó de sus cabellos. Un sudor frío le recorrió la espina dorsal y sintió su pecho agitado. ¿Qué hacer? Desde los pisos inferiores llegaban gritos desgarradores y pequeñas explosiones. “Esos son disparos.” Pensó Alma.
Había quedado sola en la planta, había visto salir a todos los empleados de los juzgados. Respiró hondo y caminó velozmente hacia la mesa de entradas. Deslizó su maletín por la ventanilla, porque si tenía que correr quería estar liviana. Después se colocó la cartera en bandolera y fue hacia la escalera.
Bajó despacio, intentando no hacer ruido, dado que no sabía que había en el piso inferior. Cuando asomó la cabeza, su cuerpo se paralizó y perdió el aliento: había varios cuerpos ensangrentados desparramados por el suelo. Conteniendo el grito se llevó las manos a la boca e intentó serenarse. Voces acaloradas que gritaban órdenes venían de un sector que no podía divisar desde donde estaba ubicada. Los ojos se le llenaron de lágrimas, entre los muertos estaba la joven abogada que había conversado con ella minutos antes.
Alma se apoyó contra la pared buscando recomponer su equilibrio. Trató de pensar fríamente. No podía bajar: sería un suicidio. Todos los que lo habían intentado yacían sin vida en el suelo. Se agachó y espió. Varios sujetos con los rostros cubiertos con pañuelos recorrían el piso inferior, portando armas de fuego.
-No está aquí. –Gritó uno.- Debe estar arriba.
El pecho de Alma se contrajo y su respiración se agitó de nuevo. Se levantó de repente y corrió escalera arriba apoyando únicamente las puntas de sus pies, para no hacer ruido. Se detuvo frente al ascensor, que en ese momento abrió sus puertas frente a ella. Su rostro se contrajo en una mueca de terror cuando divisó los cuerpos de varias personas, amontonados unos encima de los otros, inertes y cubiertos de sangre.
El grito de horror que ascendió a su garganta fue silenciado por una mano que le tapó la boca. Las piernas se le aflojaron y hubiera caído al suelo de no ser por los brazos fuertes que la sostuvieron y la condujeron hacia atrás, introduciéndola por un pasillo que comunicaba directamente con los despachos de los jueces.

lunes, 8 de febrero de 2010

¿EL FIN DE LA AVENTURA?

El celular de Hansel y Gretel, por Hernán Casciari.

Anoche le contaba a mi hijita Nina un cuento infantil muy famoso, el de Hansel y Gretel de los hermanos Grimm.En el momento más tenebroso de la aventura, los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan, un sistema muy simple que los hermanitos habían ideado para regresar a casa. Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer.
Mi hija me dice, justo en ese punto de clímax narrativo: 'No importa. Que lo llamen al papá por el celular'.Yo entonces pensé, por primera vez, que mi hija no tiene una noción de la vida ajena a la telefonía inalámbrica. Y al mismo tiempo descubrí qué espantosa resultaría la literatura -toda ella, en general- si el teléfono móvil hubiera existido siempre, como cree mi hija de cuatro años.
Cuántos clásicos habrían perdido su nudo dramático, cuántas tramas hubieran muerto antes de nacer, y sobre todo qué fácil se habrían solucionado los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción.Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica, en cualquiera que se le ocurra. Desde la Odisea hasta Pinocho, pasando por El viejo y el mar, Macbeth, El hombre de la esquina rosada o La familia de Pascual Duarte.
No importa si el argumento es elevado o popular, no importa la época ni la geografía. Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica que conozca al dedillo, con introducción, con nudo y con desenlace.¿Ya está?Muy bien. Ahora ponga un celular en el bolsillo del protagonista. No un viejo aparato negro empotrado en una pared, sino un teléfono como los que existen hoy: con cobertura, con conexión a correo electrónico y chat, con saldo para enviar mensajes de texto y con la posibilidad de realizar llamadas internacionales cuatribanda.¿Qué pasa con la historia elegida? ¿Funciona la trama como una seda, ahora que los personajes pueden llamarse desde cualquier sitio, ahora que tienen la opción de chatear, generar videoconferencias y enviarse mensajes de texto? ¿Verdad que no funciona para nada?
Nina, sin darse cuenta, me abrió anoche la puerta a una teoría espeluznante: la telefonía inalámbrica va a hacer añicos las viejas historias que narremos, las convertirá en anécdotas tecnológicas de calidad menor. Con un teléfono en las manos, por ejemplo, Penélope ya no espera con incertidumbre a que el guerrero Ulises regrese del combate.

Con un móvil en la canasta, Caperucita alerta a la abuela a tiempo y la llegada del leñador no es necesaria..Con telefonito, el Coronel sí tiene quién le escriba algún mensaje, aunque fuese spam.Y Tom Sawyer no se pierde en el Mississippi, gracias al servicio de localización de personas de Telefónica.
Y el chanchito de la casa de madera le avisa a su hermano que el lobo está yendo para allí.Y Gepetto recibe una alerta de la escuela, avisando que Pinocho no llegó por la mañana.Un enorme porcentaje de las historias escritas (o cantadas, o representadas) en los veinte siglos que anteceden al actual, han tenido como principal fuente de conflicto la distancia, Ninguna historia de amor, por ejemplo, habría sido trágica o complicada, si los amantes esquivos hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa. La historia romántica por excelencia (Romeo y Julieta, de Shakespeare) basa toda su tensión dramática final en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad. (Perdón por el espoiler).Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis: M HGO LA MUERTA,PERO NO TOY MUERTA.NO T PRCUPES NIHGAS IDIOTCS. BSO.
Y todo el grandísimo problemón dramático de los capítulos siguientes se habría evaporado. Las últimas cuarenta páginas de la obra no tendrían gollete, no se hubieran escrito nunca, si en la Verona del siglo catorce hubiera existido la promoción 'Banda ancha móvil' de Movistar.Muchas obras importantes, además, habrían tenido que cambiar su nombre por otros más adecuados. La tecnología, por ejemplo, habría desterrado por completo la soledad en Aracataca y entonces la novela de García Márquez se llamaría 'Cien años sin conexión': narraría las aventuras de una familia en donde todos tienen el mismo nick (buendia23, a.buendia, aureliano_goodmornig) pero a nadie le funciona el Messenger.La famosa novela de James M. Cain -'El cartero llama dos veces'- escrita en 1934 y llevada más tarde al cine, se llamaría 'El gmail me duplica los correos entrantes' y versaría sobre un marido cornudo que descubre (leyendo el historial de chat de su esposa) el romance de la joven adúltera con un forastero de malvivir.Samuel Beckett habría tenido que cambiar el nombre de su famosa tragicomedia en dos actos por un título más acorde a los avances técnicos. Por ejemplo, 'Godot tiene el teléfono apagado o está fuera del área de cobertura', la historia de dos hombres que esperan, en un páramo, la llegada de un tercero que no aparece nunca o que se quedó sin saldo.En la obra 'El jotapegé de Dorian Grey', Oscar Wilde contaría la historia de un joven que se mantiene siempre lozano y sin arrugas, en virtud a un pacto con Adobe Photoshop, mientras que en la carpeta Images de su teléfono una foto de su rostro se pixela sin remedio, paulatinamente, hasta perder definición.La bruja del clásico Blancanieves no consultaría todas las noches al espejo sobre 'quién es la mujer más bella del mundo', porque el coste por llamada del oráculo sería de 1,90 la conexión y 0,60 el minuto; se contentaría con preguntarlo una o dos veces al mes. Y al final se cansaría.
También nosotros nos cansaríamos, nos aburriríamos, con estas historias de solución automática. Todas las intrigas, los secretos y los destiempos de la literatura (los grandes obstáculos que siempre generaron las grandes tramas) fracasarían en la era de la telefonía móvil y del wifi.Todo ese maravilloso cine romántico en el que, al final, el muchacho corre como loco por la ciudad, a contra reloj, porque su amada está a punto de tomar un avión, se soluciona hoy con un SMS de cuatro líneas.Ya no hay ese apuro cursi, ese remordimiento, aquella explicación que nunca llega; no hay que detener a los aviones ni cruzar los mares. No hay que dejar bolitas de pan en el bosque para recordar el camino de regreso a casa. La telefonía inalámbrica -vino a decirme anoche la Nina, sin querer- nos va a entorpecer las historias que contemos de ahora en adelante. Las hará más tristes, menos sosegadas, mucho más predecibles.
Y me pregunto, ¿no estará acaso ocurriendo lo mismo con la vida real, no estaremos privándonos de aventuras novelescas por culpa de la conexión permanente? ¿Alguno de nosotros, alguna vez, correrá desesperado al aeropuerto para decirle a la mujer que ama que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora?No. Le enviaremos un mensaje de texto lastimoso, un mensaje breve desde el sofá. Cuatro líneas con mayúsculas. Quizá le haremos una llamada perdida, y cruzaremos los dedos para que ella, la mujer amada, no tenga su telefonito en modo vibrador. ¿Para qué hacer el esfuerzo de vivir al borde de la aventura, si algo siempre nos va a interrumpir la incertidumbre? Una llamada a tiempo, un mensaje binario, una alarma.Nuestro cielo ya está infectado de señales y secretos: cuidado que el duque está yendo allí para matarte, ojo que la manzana está envenenada, no vuelvo esta noche a casa porque he bebido, si le das un beso a la muchacha se despierta y te ama. Papá, ven a buscarnos que unos pájaros se han comido las migas de pan.Nuestras tramas están perdiendo el brillo -las escritas, las vividas, incluso las imaginadas- porque?????? Por que nos hemos convertido en héroes perezosos...

domingo, 7 de febrero de 2010

EDUARDO BALESTENA, TRAYECTORIA


Eduardo Balestena, Mar del Plata, 1955. Escritor, ensayista, trabajador social. Ha publicado Ocurre al otro lado de la noche (novela, 1987, 1er. Premio concurso Del Castillo Editores) Ana, el interior del fuego (novela, Melusina 2000), Lo Institucional, paradigma y transgresión, con prólogo del Dr. Natalio Kisnerman (Espacio, 1996/ 2003) Fiesta y pinturas en la posmodernidad de la exclusión, (Ente Municipal de Cultura, 1998) Ética del Saber y las Instituciones, en Ética, ¿un discurso o una práctica social?, recopilación de Natalio Kisnerman, (Colección Tramas Sociales, Paidós, 2000), Estrategia, identidad y construcción Cultural, en Los vascos en Argentina, presencia y protagonismo (Fundación Vascoargentina Juan de Garay, 2000), La fábrica Penal (Una visión interdisciplinaria del sistema punitivo), con prólogo del Dr. Raúl Zaffaroni (Colección Memoria Criminológica, dirigida por el Dr. Carlos Elbert, BdeF, 2006) y numerosos trabajos, entre ellos: Cruzadas, exclusión y pragmatismo punitivo (El control social en la sociedad desarticulada), coloquio de homenaje al Dr. Zaffaroni, Morelia, Michoacán, México, 2006. Escribe una columna de comentarios sobre música, entre otras colaboraciones para el Suplemento de Cultura del Diario La Capital de Mar del Plata.

EDUARDO BALESTENA Y SU NUEVA NOVELA: AMORES DE LEJOS

La novela narra una historia de amor epistolar entre Ainoha, el personaje central y Quahtemoc, que conduce al encuentro de ambos en México.
La narración se encuentra articulada a partir de dos secuencias temporales alternadas: la del momento de inicio del viaje (noviembre de 2002) y el comienzo de la relación (octubre de 2001). Ambos planos temporales confluyen con la llegada de Ainoha. En el contexto de un país sacudido por una crisis social y económica, y de hechos de corrupción, el personaje explora una alternativa que permite la representación de un escenario opuesto y posible.
Es una novela lírica, que trabaja diferentes niveles de lenguaje y un elemento de intertextualidad, con un final que entraña un homenaje a la novela La modificación, de Michel Butor.
Se trata de un relato de itinerario, con un fuerte elemento erótico, sobre la incomunicación, que se presenta bajo la apariencia de la facilidad de comunicaciones en el mundo global, y afirmativo del espíritu de lucha.

Publicada por Corregidor.
ISBN: 9789500518512
Clasificación: Ficción y Literatura
Páginas: 256
Publicación: Febrero 2010