domingo, 23 de mayo de 2010

YA NO


Ya no quiero un amor para toda la vida, sólo ansío un compañero de a momentos. Y es en esa suma de momentos donde hallaré la compañía.
No pretendo grandes cosas, sólo pequeños gestos que engrandezcan los instantes.
Esa mano que acaricia sin motivo, esa boca que besa sin esperas, ese cuerpo que abraza y no cuestiona.
Ya no quiero un amor de compromiso que no pueda descifrarme la mirada, quiero un amor que con solo verme a los ojos sepa si mi alma está en paz.
Ya no quiero el reloj sobre mi espalda, marcándome el paso de las horas, quiero la ansiedad del llamado de las ganas, el calor del encuentro sin reproches.
Ya no quiero estar sola acompañada, prefiero compartir la soledad conmigo misma a morir de angustia en su presencia.

TAL VEZ


Encontré una gota en el desierto, que mitigó mi sed. Tal vez sea un espejismo, sin embargo, se siente tan real, tan fresca. Esa gota va multiplicándose, va inundándome, calmando mi sequía, fertilizándome, despertando fibras dormidas en mí desde hace siglos. Tal vez en el desierto pueda germinar la semilla de ilusión que nació en esa gota, tal vez broten hojas y pueda crecer un árbol fuerte como un roble, donde poder apoyar mis huesos cansados, cobijarme entre su follaje cuando tenga frío en el alma y tristeza en los ojos. Tal vez nada ocurra y la gota se evapore bajo el sol candente o se hunda en las arenas movedizas, mientras tanto, quiero sentir su frescura en mi boca.

domingo, 16 de mayo de 2010

EDUARDO Y ALEXIA EN LA PRESENTACION


FOTOS DE LA PRESENTACION DE EDUARDO BALESTENA

EDUARDO BALESTENA JUNTO A MARTA VILLARINO Y FABIAN IRIARTE

PRESENTACION DE "AMORES DE LEJOS"


El pasado viernes 14 de mayo tuvo lugar en el salón cultural de la Sede de Osde Mar del Plata, la presentación de la novela de mi amigo Eduardo Balestena.

Contó con la presencia de Marta Villarino, especialista en estudios teatrales de la Universidad local y del doctor Fabián Iriarte, poeta, traductor, ensayista, investigador y docente.

El guitarrista Adrián Cesáreo nos deleitó con "El sombrero de tres picos", entre otros temas.

"Amores lejanos" cuenta la historia de Ainoha, una mujer segregada de su lugar de trabajo, que viaja en busca de su amor virtual. Se trata de un relato itinerario, que se despliega en su viaje al encuentro con su amante. Es una novela romántica, sensible, que deja ver también el rasgo descarnado y corrupto de la justicia local.

Eduardo Balestena es escritor, ensayista y trabajador social. Publicó también "Ocurre al otro lado de la noche", "Ana, el interior del fuego", "La fábrica penal", entre otras obras.

"Amores de lejos" de Editorial Corregidor, no dejen de leerla.


sábado, 8 de mayo de 2010


Junto a tres escritoras de excelente pluma: Florencia Bonelli, Gloria Casañas y Mercedes Giuffré.

FOTOS DE LA FERIA DEL LIBRO


1ro. de Mayo 2010. Es un placer para mi compartir estas hermosas fotos con todos ustedes. ¡Que las disfruten!

GLORIA CASAÑAS EN LA FERIA DEL LIBRO




EL SABADO 1ro. DE MAYO TUVE EL PLACER DE CONCURRIR A LA PRESENTACION DE LA SEGUNDA OBRA DE MI QUERIDA AMIGA GLORIA CASAÑAS, "LA MAESTRA DE LA LAGUNA".


EN UN AMBIENTE DONDE EL CARIÑO FLOTABA EN EL AIRE Y LA RISA Y EL AFECTO ESTABAN A FLOR DE PIEL, GLORIA Y FLORENCIA BONELLI PRESENTARON LA NOVELA.


MAS QUE UNA PRESENTACION FUE UNA CHARLA ENTRE AMIGAS, AMIGAS QUE ESTABAN EN EL ESCENARIO Y AMIGAS QUE ESTABAMOS DEL OTRO LADO.


GLORIA NOS CONTO DEL POR QUÉ DE LOS PERSONAJES, NOS ADENTRO UN POQUITO EN LA NOVELA Y NOS ILUSTRO CON SU DIDACTICA DOCENTE SOBRE SARMIENTO.


LOS MINUTOS VOLARON Y TODAS NOS QUEDAMOS CON GANAS DE MAS.


LUEGO SE REALIZO LA FIRMA DE EJEMPLARES EN EL STAND DE LA EDITORIAL, PARA MAS TARDE COMPARTIR UN CAFE ENTRE AMIGAS.




lunes, 5 de abril de 2010

GLORIA CASAÑAS ENTRE LAS PRIMERAS

Quiero felicitar a mi querida Gloria Casañas por su novela "La maestra de la Laguna", que según informe de librería Alejandría de Mar del Plata está en tercer puesto en el ranking de ventas.
Mi más sincero cariño para ella.
Alexia

miércoles, 24 de marzo de 2010

DIA DE LA MEMORIA



OPINIÓN
La piedra arde Por Josefina Licitra
23.03.2010

Tengo conmigo un libro, que también es un tesoro. Se llama La piedra arde y es uno de los varios títulos de “literatura infantil” –rótulo discutible– que escribió Eduardo Galeano. Está hermosamente ilustrado por el dibujante español Luis de Horna y tuvo su primera edición en abril de 1980 en una imprenta de Salamanca.

En ese entonces, ciertos libros sólo podían imprimirse en lugares como Salamanca. Y cierta gente sólo podía vivir en ciertos lugares donde podían imprimirse ciertos libros. Galeano entre ellos. Mi padre entre ellos.

Mi padre me mandó La piedra arde desde Madrid, para mi cumpleaños número cuatro. El libro –que hoy sólo se consigue en Taringa– cuenta la historia de un viejo que a lo largo de su vida fue acumulando muchas marcas, visibles e invisibles, y que a pesar de todo se siente orgulloso de ellas y no quiere olvidarlas. Por eso, cuando se le presenta la posibilidad de romper una piedra mágica y candente y volver a ser joven, se niega con un único argumento: “Si parto la piedra, estas marcas se borrarán –dice–. Pero estas marcas son mis documentos de identidad. (…) Yo no quiero olvidar. No parto la piedra porque sería una traición”.

La piedra arde es un complejo relato moral –aunque no moralista– y da cuenta de que es posible hablarle a un niño en un lenguaje preciso, lírico y revelador en el sentido más serio de la palabra: el que refiere a no encubrir, a no aliviar las cosas hasta desaparecerlas. No es el único libro que me envió mi padre en esos años. Abundan los autores rusos (sepan entender) y los cuentos conmovedores, aunque no agradables, sobre los derechos del niño (entre ellos el inolvidable y reeditado Campos verdes, campos grises, de la alemana Úrsula Wölfel).

Ahora, La piedra arde y todos los otros cuentos están en la biblioteca de mi hijo. Él tiene cuatro años y –como la mayoría de los chicos de cuatro años– entiende más cosas de las que los adultos nos empeñamos en creer que entiende. Hace un tiempo le leí La piedra arde y supe que ese cuento era también –o era principalmente– una lección de historia. Supongo que en eso habrá pensado Galeano cuando lo escribió. En que las venas abiertas de América Latina también pueden mostrarse y contarse en un lenguaje para niños. Es cuestión de inteligencia.

Y sobre todo de amor.

La piedra arde es un ejercicio de profundo cuidado por los hijos y los nietos –y los nietos de los nietos– de un continente condenado a las horas terribles. Y fue, cuando fue concebido y editado, un ejemplo de resistencia contra lo que se venía: una generación entera que, más que por los libros de Galeano, crecería acompañada por la revista Billiken. Que no era, se sabe, una publicación ingenua.

En su libro La infancia en dictadura. Modernidad y conservadurismo en el mundo de Billiken, la periodista Paula Guitelman cuenta cómo se formó la generación de los que hoy tienen treinta y pocos años, y cómo los valores y objetivos que se promovían durante la dictadura –diferenciación clara entre el bien y el mal, sometimiento a una única moral religiosa, construcción de universos sin pobres, analfabetos ni migrantes– eran reproducidos a la perfección por el semanario infantil de mayor venta en el país. ¿Por qué le iba bien a Billiken? Porque la Comisión Orientadora de los Medios Educativos (COME) veía en esa publicación la representación de una infancia depurada y tranquilizadora. ¿Por qué La piedra arde se editaba en Salamanca y llegaba en puntas de pie a la Argentina? Porque la COME –vaya sigla– consideraba que “el pesimismo es subversivo” y el libro de Galeano, según el canon COME, era absolutamente infeliz.

Esta censura –ampliamente consignada en Un golpe a los libros. Represión a la cultura durante la última dictadura militar, de Judith Gociol y Hernán Invernizzi– tuvo consecuencias severas. Parte de la generación de treinta y pico aún hoy repite el “algo habrán hecho”. Y las camadas de menor edad, si bien tienen discursos combativos, en buena medida no logran respaldar lo que dicen con información concreta. Un relevo entre jóvenes de 17 a 25 años hecho por Crítica de la Argentina y publicado el 24 de marzo de 2008 bajo el título “La generación de la memoria light” reveló que la mayoría de los pibes sabe qué pasó durante la última dictadura pero, en un 90% de los casos, lo sabe en una versión liviana que desconoce nombres y detalles. En general les costó –o les fue imposible– dar la fecha exacta del golpe; algunos creían que el 24 de marzo era un feriado por Semana Santa; y buena parte de los entrevistados que vivía cerca de la ESMA era incapaz de responder qué significaba esa sigla.

Por todo esto, si bien es imposible saber qué hará cada una de las escuelas hoy cuando haya que explicar por qué mañana es feriado y Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, sí es posible –como mínimo en las casas– devolverles a los chicos ciertas lecturas negadas. Sobre todo porque, a treinta y cuatro años del golpe militar, aún hay cuentos –y pesadillas– que no dejaron de arder.