miércoles, 1 de junio de 2011

EL REVES DE MI SONRISA



Estuve mirando hacia dentro y vi el revés de mi sonrisa, ésa que muestro al mundo entero. Más… lo que había dentro era atroz.
Un desierto inhabitado reinaba en el lugar. Las flores que por fuera engalanaban mi rostro no tenían raíces, sus tallos flotaban sueltos en el aire calcinante, bajo el sol de fuego que me guía y sostiene.
Varios pájaros yacían muertos sobre la arena caliente, sus alas atadas, sus picos cortados, sus patas quebradas. De uno de los nidos habían logrado resistir tres pichones, que habían volado lejos. A fuerza de caerse y golpearse habían emprendido vuelo.
El revés de mi sonrisa, paraje desolado, pocas veces florecido, siempre lastimado.
Mi boca… mi boca por dentro era igual de triste. En otros tiempos había proferido palabras de amor, más de poco habían servido. Ahora lucía con los labios resquebrajados y sellados con un rictus amargo. Se había enfrentado a barreras, humillaciones y besos amargos con estoicismo, pero ya nunca más.
Lo peor era el revés de mis ojos… esos ojos que otrora brillaran con una mezcla de picardía y entusiasmo. Parecían de fantasía, fijos y secos. Antes solían llorar, ya fuera por alegría o por tristezas, ahora se habían secado para siempre. La inexpresividad se había apoderado de ellos para jamás liberarlos.
Ahora, espero el viento.

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