domingo, 21 de octubre de 2012

UN ESPACIO PARA DAGO


Un amigo
Bancátelas, estás sola. Nacemos solos y desnudos, y así nos vamos. Lo siento querida, el mundo no es como en las novelas, despertáte. A nadie le importa si te duele el alma o te sentís triste. Además, el alma no duele, ni siquiera existe, preguntále a cualquier médico o especialista en qué parte del cuerpo está el alma. No me mires así, si es la pura y puta verdad. El alma es sólo un concepto que queda lindo para adornar frases y conmover en las poesías, pero no es más que eso. Me retuerzo cuando alguien se refiere a la fragilidad del corazón. El corazón es sólo un músculo, y si acaso sentís algún dolor, preocupáte y andá al cardiólogo, porque tal vez sea un aviso de infarto. No me mires así con esos ojos de pena y espanto, puedo parecer cruel, pero yo soy tu amigo y te digo las cosas como son, no como te gustaría que te las diga. Para eso andá a ver a tus amigas, para que te consuelen llenándote de mensajes de esperanza y palabritas decoradas con metáforas.  Ya sé que ellas te quieren, y te quieren bien. Algunas, ojo, porque hay otras que te detestan, que no soportan tus éxitos. ¿Cómo qué éxitos? Vamos, Lore, si sos una mujer brillante, el público te adora, cuando salís al escenario todos enmudecen sólo para escucharte cantar. ¿Que no es suficiente? Claro que no lo es, pero parece ser todo lo que tendrás, querida. A la vista está. No esperes que un hombre venga a solucionar tus problemas, te repito, estás sola, hoy y siempre. ¡Pero no llorés! Tenés que aceptar la idea, la realidad, y ser feliz. Desgraciadamente a los hombres no les gustan las mujeres inteligentes, sólo un tipo con las bolas bien puestas se puede bancar a una mujer exitosa. Vos asustás, Lore, sos demasiado para cualquiera. Además de ser arquitecta, y de las buenas, sos una cantante famosa. ¡Obvio que yo te quiero! Y si estuviera disponible me hubiera enamorado de vos, pero sabés que eso es imposible, además, somos como hermanos.  Y un tipo que esté por debajo  tampoco te serviría, te aburrirías, no tendrías de qué hablar. ¿Te parece que no? Bueno, no sé, estás tan necesitada… a veces te veo como un cachorrito desamparado. Pero el tema sos vos, Lore, tenés que aceptar que vas a seguir sola, al menos mientras las nenas sean chiquitas. Los tipos son cobardes y por más que estés llena de guita, nadie quiere hacerse cargo de semejante combo. Ya sé que las nenas son tu responsabilidad y que tienen un padre, pero los tipos creen que vos buscás un padre sustituto, hay todo un imaginario detrás. ¡Encima tenés trillizas! ¿A quién se le ocurre? Lo mejor que podés hacer es dedicarte a la música, como venís haciendo, aprovechá ahora que estás arriba, luego cuando te caigan los años y te salgan las arrugas,  y tu voz empiece a flaquear, ahí pensás a ver qué podés encarar, pero ahora disfrutá, yo sé lo que te digo, hoy estás arriba y mañana nadie se acuerda de vos, y ahí te quiero ver. No, no me digas que soy insensible, si yo te quiero, y te quiero bien, soy realista y la realidad es dura a veces. Ya sé que hay que estar en tus zapatos, pero sólo a vos te aprietan, al resto del mundo le importa un pito si te alcanza la guita para llegar a fin de mes, si te duelen los ovarios justo el día que tenés que ir a esa entrevista en el canal de televisión o si no se te ocurre ninguna canción para el nuevo disco. Es tu problema, querida, sólo tuyo. ¿Acaso lo extrañás a tu ex marido? Ah, creí que te habías arrepentido, como me contaste tantas cosas de él… pero sí, es cierto, te quedás sin un hombre al lado y la gente empieza en cierta forma a discriminarte. Nosotros te invitamos siempre, no podés decir nada… claro, pero sí, en eso tenés razón, no me había dado cuenta de que a las reuniones del grupo ya no te invitan, pero a él tampoco, no te pienses que él va, si nadie lo aguantaba. Sí, podríamos invitarte, lo voy a proponer… ¿por qué no me dijiste antes? Mirá que sos… Perdoname, no me di cuenta. Igual Lore, un hombre al lado no te soluciona nada, pensá de verdad si realmente querés otra vez un tipo en tu casa. Antes te quejabas de que no tenías tiempo para vos, ¿te acordás? Él siempre te estaba encima, y vos en estos tres años te acostumbraste a tu ritmo, a tus horarios y a tus nuevas rutinas. Vos misma me contaste que antes no podías ni llevar una bandeja a la cama, y ahora tu cama es tu isla. Vos misma te cansás de repetir que cuando las nenas se van con el padre disfrutás de tu soledad, de no ver a nadie, imaginate si tuvieras que aguantar a alguien en tu casa. Ah, cama afuera es otra cosa, pero eso lo podés tener… Cierto, vos sos de las relaciones serias, nada de touch and go. No sé Lore, me parece que vas a tener que volver al psicólogo, porque a mí se me acaban los argumentos para convencerte de que estás y estarás sola.

 DAGO.

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